Familia Maldonado

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La ex Escuela Nacional Nº 35

Por Jorge Aníbal Maldonado

Tuvimos la oportunidad de cronicar (...) cómo, gracias a la iniciativa y tesón de unos pocos vecinos, pudo alzarse la actual capilla y cementerio de Salsipuedes en la segunda mitad del siglo XIX. Pero la población crecía sin el alivio de recursos y comunicaciones que permitiera a los niños trasladarse a los lugares servidos por preceptores para recibir enseñanza. En las familias con elemental instrucción, los padres o parientes transmitían a sus hijos el conocimiento de las primeras letras y de los números y en aquéllos más pudientes, la presencia de un maestro agregado a la casa daba la oportunidad a los hijos de acelerar sus conocimientos, logrando una preparación superior a la del medio.

La ley nacional de subvenciones de 1871 ofrecía sus beneficios a las provincias que adhirieran al sistema pero la ayuda federal sólo debía ser destinada a la construcción de edificios escolares, al pago de sueldos a maestros y a la adquisición de útiles. Córdoba adhirió a la ley nacional en oportunidades sucesivas aunque los beneficios recibidos hasta fines del s. XIX lucieron bien poco. Sin embargo, los proyectos anuales sobre creación de nuevas escuelas elaborados por el Consejo de Educación contaron con la aprobación del gobierno. así es como por decreto del 18 de febrero de 1900, el gobernador Donaciano del Campillo aprueba el proyecto de presupuesto y ubicación de las escuelas provinciales que fuera elevado por el presidente del Consejo, José A. Ferreyra. Dicho proyecto contemplaba la creación de una escuela rural en Salsipuedes, lo que no llegó a concretarse.

Aprovechando la oportunidad que brindaba la Ley Láinez, resultaba imperioso entonces fundar una escuela en Salsipuedes. Para hacer realidad esta iniciativa, Jordán Maldonado juega su influencia política y logra la creación de la ex-Escuela Nacional No 35. Para posibilitar su habilitación, Maldonado proporcionó las casas de su estancia El Alto donde la escuela funcionó a partir del 1° de junio de 1909 y por espacio de varios años.

Fue primera directora del establecimiento María L. Castillo (1) oriunda de Catamarca, maestra normal egresada de la Escuela Nacional de aquella ciudad, habiendo sido alumna de Clara Armstrong, una de las educacionistas norteamericanas traídas por Sarmiento en la década de 1870 para fundar el "normalismo" argentino. La secundaba entonces Sara Díaz Loza (2). Fueron, además, directores de esta escuela en los primeros años, Domingo Bazán, Teresa Campazzo, Martha Córdova Amuchástegui, Sara Magnin de del Viso y María Alicia Arguello. Entre los primeros benefactores se cuenta a Anguiolina Burela de González, Luisa Argüello Baldana, Carlos G. Bertoa, Pbro. Belidoro Frías, Leticia T. de Paz Casas, Victorino Storni y otros caracterizados vecinos. Sucesivamente funcionó la escuela en las casas de El Alto, en la casa de Horacio Torres (3), en casa de los herederos de Abraham Arguello (4) hasta 1940 y a partir de entonces y hasta 1982 en que se habilita su actual edificio propio, en calle Las Varas s/n, local alquilado a Francisco Caliciotti (5).

Y así fue como, desde su creación y a través del empeño de sus directores y cuerpo docente, de la actividad constante de la Sociedad Cooperadora y de la Asociación de exalumnos, del éxito de los cursos, talleres y conferencias, de la creación de su biblioteca popular y de otras tantas acciones que se llevaron a cabo, que la ex Escuela Nacional No 35 cumplió no sólo una reconocida misión educativa sino una amplia e importante acción social en beneficio directo del niño y de la comunidad.Jordán Maldonado (Padre)

Había nacido en la estancia El Pueblito el 30 de setiembre de 1849 en el hogar de los esposos D. Basilio Maldonado y Da. Rosa Díaz de la Torre, y fue el único varón de la familia que prolongó el apellido. Fue bautizado el 27 de octubre de 1849 por D. Francisco Lujan, seglar autorizado, siendo su nombre de pila Gerónimo Manuel. La educación recibida en el hogar y luego de su preceptor D. Francisco Lujan —instalado en El Pueblito a estos fines— le brindó la posibilidad de actuar en círculos sociales y políticos adquiriendo testimonios de respeto y reconocimiento a lo largo de su dilatada vida. Desde joven prestó servicios en las milicias revistando como oficial de Guardias Nacionales (6); obtuvo su último despacho de Teniente Coronel el 21 de abril de 1893, desempeñándose entonces como Jefe de Plana Mayor del Primer Regimiento de Caballería. No fueron ajenas a su interés las actividades cívicas: el 26 de octubre de 1890 fundó el "Club Unión Cívica de Río Ceballos" junto a otros destacados vecinos de Anejos Norte entre quienes se contaban Gregorio Torres, Lisardo Amuchástegui, Eulogio Loza, Rafael Escuti y Nemesio Ceballos (7). En 1905 será Jefe Politico del departamento Colón y más tarde, en 1916, Receptor General de Rentas siendo en sendas oportunidades elector de gobernador y vicegobernador de la provincia y, asimismo, elector de presidente y vicepresidente de la Nación en las primeras elecciones celebradas durante la vigencia de la llamada Ley Sáenz Peña, en 1916. En la vida privada, dedicóse a las empresas rurales en su estancia El Alto, a partir de 1882, en La Lola (8) a partir de 1894 y en Las Latillas (9), desde 1910.

Las congregaciones religiosas de las Hermanas Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús —entre cuyas fundadoras se encontraba una hermana suya— y de las Hermanas Concepcionistas, lo tuvieron por permanente colaborador de sus obras y su piedad religiosa lo llevó, junto con su esposa Da. Dolores Amuchástegui, a erigir un oratorio en el casco de la estancia La Lola que consagrara al culto del Sagrado Corazón de Jesús y asimismo a habilitar un cementerio anexo.

La vida de D. Jordán Maldonado se apagó el 29 de marzo de 1941, a los 91 años de edad. Por sugerencia de las autoridades escolares, padres de alumnos, ex-alumnos, Asociación Cooperadora y vecindario, el Ministerio de Educación y Cultura de la Provincia impuso su nombre a la ex-Escuela Nacional No 35, en reconocimiento de sus esfuerzos por su creación y por el progreso local (10).

Notas

1. Casó luego con Francisco Tapia Vera y, con alguna interrupción, se desempeñó en la dirección de la escuela hasta 1926. Una sabrosa crónica del corresponsal del diario Los Principios fechada el 28 de setiembre de 1911 informa de una comida dada en honor de la directora Srta. Castillo en casa del vecino Norberto Indarte. En los discursos de Indarte, de Romeo F. Dávila y de Otto Keyserling se expresó el agradecimiento y «el aplauso general tributado por los padres de familia a la infatigable educacionista que ha puesto al servicio de su apostolado benemérito toda su consagración, voluntad y esfuerzo» Estuvo presente en la reunión Manuel Porcel de Peralta, técnico encargado de los estudios del proyectado dique sobre el arroyo Salsipuedes, brindándose a los postres «por la presencia del respetado y querido Jefe Político Departamental Sr. Jordán Maldonado (h) La fiesta, regada con champagne, concluyó en la mañana del siguiente día matizada con una jota bailada por el Sr. Keyserling y la Srta. Ceballos, gatos zapateados por los Sres. Jesús Indarte y Eudoro Torres y estilos cantados por los jóvenes Maldonado, Lazcano y Castillo», finaliza la crónica.

2. Casó luego con D Benigno Maldonado y fue madre de la Sra. ángela Maldonado de González, directora que fuera de esta misma escuela por espacio de 19 años

3. Más tarde funcionó allí la primera oficina de administración del loteo "Villa Salsipuedes" de Juan Iros y posteriormente sirvió como local policial.

4. Luego, hostería "El Parque", de García Sueyro e hijos.

5. Donde antes funcionaran las confiterías bailables "El Picaflor" y "El Nilo" El actual edificio escolar fue corolario de un 1argo trámite impulsado por la Asociación Cooperadora y vecindario El gobierno nacional y la comuna local proyectaron la obra y, luego del traspaso de las escuelas primarias nacionales a las provincias, la Dirección Provincial de Arquitectura tomo a su cargo la prosecución del edificio escolar para dejarlo definitivamente habilitad.

6. En las disposiciones tendientes a la formación del ejército, Urquiza recomienda a las provincias organizar sus guardias nacionales y, en su cumplimiento, el gobernador Alejo Carmen Guzmán, por decreto del 9 de noviembre de 1852 establece la obligatoriedad de ser parte de ella de todos los habitantes de la ciudad y pueblos de la campaña desde los 15 a los 50 anos que no estuviesen inscriptos en los cuerpos veteranos ya formados La Guardia Nacional, más allá de su nombre, no introduce modificación sustancial en el esquema defensivo; reemplaza parcialmente a los cuerpos milicianos, tiene igual finalidad que ellos y se integra con los habitantes que, periódicamente, dejan sus ocupaciones habituales para dedicarse a la defensa del territorio común Las guardias nacionales son un aggiornamento, en definitiva, de las antiguas milicias coloniales y de las guardias cívicas que proyectó Pueyrredón en 1818, a las que se da un marco de dependencia jerárquica y de movilidad territorial más amplio al colocarlas bajo la dirección —en última instancia— de la autoridad nacional (Cfr.: gonzález de martínez, Marcela: "Participación teórica. Participación real. La Guardia Nacional de Córdoba 1852-1870", interesante trabajo de investigación presentado en las "Jornadas de Historia de Córdoba entre 1813-1950" auspiciadas por la Junta Provincial de Historia de Córdoba, Cba, 11 al 13 de noviembre de 1993 — inédito—). A pocos días de constituirse el gobierno de Urquiza se decretó, con fecha 28 de abril de 1854, el servicio en la Guardia Nacional de las provincias. Por ley del 5 de junio de 1865 se declaró obligatorio el enrolamiento en la Guardia Nacional activa de la R. Argentina para «todo ciudadano argentino, de la edad de 17 años hasta 45 siendo soltero». Quedaban exceptuados los gobernadores, ministros, legisladores, jueces nacionales y provinciales como también los físicamente imposibilitados. Y fuera de su jurisdicción, la excepción alcanzaba a rectores de universidades y colegios, maestros de postas, médicos e hijos menores de 18 años que atendieran la subsistencia de madre viuda o de padre septuagenario o impedido. Los guardias nacionales podían dispensarse mediante su substitución por "personeros". El decreto del 2 de mayo de 1965 fijó la cuota de enganche en cinco mil pesos. La Guardia Nacional actuó en el servicio de fronteras interiores, en la campaña del desierto y también en las guerras civiles; fue institución cultural y colonizadora, civilizadora, en suma. Colonización, civilización y aún más, educación — entraña y fundamento de toda realización humana —, que estuvieron presentes en la preocupación y acompañaron la acción de esta importante parte del Ejército Argentino. (Cfr.: Domínguez, Ercilio: "Colección de leyes y decretos militares", en Reseña histórica y orgánica del Ejército Argentino, Bs. As., Ed. Círculo Militar, 1971, Vol. 635-636).

7. Diario El Porvenir, ed. 28/10/1890.

8. Situada al Norte de Juárez Celman, departamento Colón, compuesta por los campos anteriormente conocidos como "Bajo de Recua", "Posta Vieja" y "Puesto del Rosario".

9. Ubicada en los grandes campos de la antigua merced de Capayán y Allegas que adquirió en condominio con su cuñado. Ramón Ismael Córdova Navarro y con Modesto Torres. Tratábase de una extensión de 33 leguas cuadradas en cuyo territorio estaban las estaciones ferroviarias de Capayán, Huillapima y Miraflores, en la provincia de Catamarca. Las gravosas costas en un juicio de mensura y deslinde abortaron la explotación de bosques y la actividad pecuaria proyectada y en parte ejecutada.

10. Expte. No 1420-0100-13272/79 del Ministerio de Educación y Cultura. El 14-08-81, en el acto alusivo de homenaje al Libertador General San Martín, la directora de la ex-Escuela Nacional No 35 dio lectura al decreto respectivo.

Investigación:  Ricardo José Maldonado     |     Diseño: Daniel Maldonado     |     Servicios web: pixelnauta.com.ar